Estado: Cansado e indignado
Escuchando: Los grupos que pagué por ver ayer y no vi
At homeEstafa, robo, asalto, mierda, horror. Se puede definir de muchos modos la organización del
Festimad Sur de este año. Y como no soy amigo de lanzar acusaciones gratuitas, voy a explicar punto por punto las razones que me inducen a pensar como pienso:
1. Situación del Recinto: Imaginaos el desierto del Gobi. Pues allí hay más sombra. Este año el Festi se ha desplazado a Fuenlabrada, al "parque" (por llamarlo de algún modo)
La Cantueña, un erial de arena y polvo. Por allí no pasan ni las cabras porque no tienen huevos a subirse las cuestas que siembran el recinto. Por la mañana, el sol daba pero bien, y no había sitio donde cobijarse. Los pocos y raquíticos árboles que había por allí, daban para tapar a 2 personas por árbol. En cuanto se levantó viento, la gente tenía que ir tapándose la cara con camisetas debido al polvo que se levantaba. Ni una zona verde, donde tumbarse al césped para descansar.
2. Seguridad en el Recinto:
Exagerados controles de entrada. Teníamos que esperar 5 colas de control antes de llegar a la zona de los escenarios. Sólo se podía acceder por éstas entradas al recinto, lo que suponía que el resto del perímetro estuviera vallado, lo que convertía el Festi en una ratonera. No quiero ni pensar que hubiera pasado en caso de incendio o algo así. Ya que se ponían controles, que por lo menos hicieran algo, porque los pocos servicios de seguridad que había lo único que hacían era prohibirte pasar comida y bebida (salvo agua) al recinto, pero en cuanto a las medidas de seguridad, se limitaban a mirarte por encima la mochila. De todos modos, no sé de que hubiera servido que te quitaran objetos peligrosos que pudieras arrojar, porque el recinto estaba sembradito de piedras del tamaño de pelotas de beisbol que tranquilamente podías lanzar donde te saliera del pernio.
3. Instalaciones: Insuficientes recursos para albergar a las (se estima) 30.000 personas que había allí. Muy pocos baños, muy sucios. Casi ninguna ducha, por lo que debías esperar mucho para poder ducharte. Las barras de Heineken tenían 2 camareros por barra (yo conté 8 barras, es decir, de 16 a 30 camareros para 30.000 personas). Yo me tiré esperando 40 minutos, deshidratado, a que me sirvieran una triste botella de agua por 2 euros. Ya sé que los camareros en cuestión no tienen la culpa de semejante disparate, pero también es cierto que desde luego no era personal preparado, y la atención que daban al cliente era pésima, con muy malos modos y demasiada parsimonia. No quiero generalizar, pero los tres camareros que me atendieron durante el evento me trataron igual de mal. Respecto a las carpas de descanso, decir que a todas luces resultaron insuficientes. Existía una, bastante grande, que tenía el suelo cubierto de lona azul. La idea no es mala, pero en las 12 horas que pasé allí, no vi a ningún empleado del servicio de limpieza pasar por allí, por lo que tras 24 horas de uso, esa lona quedaba restringida a pequeños espacios donde sentarte entre montón y montón de basura, líquido derramado y demás mierda. El resto de las carpas de descando eran de unos 25 metros cuadrados, muy pequeñas para el uso que se le iba a dar, y conté 3. La única barra de Heineken cubierta (la más grande, en el centro del recinto, estaba siempre a rebosar de gente, con lo que resultaba impracticable. La zona de acampada era muy extensa, pero insuficiente. Se veían tiendas de campaña situadas en los caminos, porque no había sitio para todas (mala previsión de aforo).
4. Escenarios: Existían tres escenarios. Los dos grandes, llamados AygoLive.net y Heineken, y el llamado "La Carpa". El primero que pisé fue la carpa. El suelo era de arena, por lo que en cuanto se daban dos botes el polvo subía y te jodía los pulmones. El escenario era cubierto, lo que hacía que por lo menos vieras los conciertos a la sombra, pero el aire no movía el interior, y el calor era sofocante. Para entrar y salir al recinto de este escenario, sólo podías hacerlo por una puerta de unos 5 metros de ancho, por lo que los embotellamientos eran de impresión. En éste escenario el sonido era bueno, no hay queja al respecto. En los otros dos escenarios, uno al lado del otro, lo primero que hay que decir es que no se veía a los artistas debido a la planicie del recinto, y las torres que pusieron delante de cada escenario hacían que no se pudieran ver ambos escenarios desde el mismo sitio, salvo que te pusieras por delante de las torres (imposible, debido a la gran afluencia de público), o bien atrás pero centrado. Concrétamente en el concierto de
Hamlet, toda una torre de sonido chisporroteaba, y una de las guitarras y la voz se dejaban de oir de vez en cuando. El viento que se levantó por la noche impactaba contra los escenarios, llenando los equipos de polvo. Creo que ésta fué la razón de los retrasos que después mencionaré.
5. Organización: Pésima. Se vieron claramente desbordados. El colmo de los colmos llegó cuando a las 22.15 debieron salir
Incubus, y tras una hora y pico de retraso, salió al escenario un responsable con un micrófono a indicarnos que los tres grupos cabezas de cartel no podían salir porque el escenario "no era seguro". A las 23.30 aproximadamente volvió a salir indicándonos que los técnicos del Festi y los de los grupos estaban trabajando, y que se estimaba que a las 00.00 comenzarían los conciertos de los tres cabezas de cartel. A las 2 y pico de la madrugada salieron Incubus, lo que hacía que según el programa,
System of a Down saliera casi a las 4.00 y
Prodigy a las 6.00. Inaceptable para muchos que debían volverse a sitios como Euskadi, Galicia o Andalucía. En ese punto, y oliendome el
desastre posterior, decidí abandonar el recinto para irme a mi casa a ducharme y meterme en la cama. De paso, un numeroso grupo de personas solicitamos las hojas de reclamación, y los pobres encargados de las puertas se vieron desbordados, y nos indicaron que las hojas de reclamación existían, pero no sabían donde estaban, porque los jefes de organización se habían largado hacía una hora. Eso, además de
ilegal, es peligroso, porque la única manera cívica de exponer tu queja quedaba vedada, por lo que para muchos, la otra solución fue
destruir parte de las instalaciones.
En fin, que me quedé muy decepcionado, y probablemente el año que viene no iré, y creo que no soy el único.